2004 - 2011
“Nada es real para nosotros, humanos, si no logramos nombrarlo. Nada
conocemos verdaderamente del mundo o de nosotros mismos, mientras no lo
escribimos. El mundo no es de palabras, pero sin palabras no habría mundo, sólo
dispersión y caos. Lo sin palabras es Dios, que las excede a todas, o es lo inhumano
y lo informe más acá de ellas, en la intemperie de la noche exterior donde su
privación nos arrojaría, perdidos para nosotros y para los otros.”
“Dijo un filósofo que la
palabra es la casa del ser. Al menos para mí, que aún soy, es mi casa y es la
casa donde otros entrarán para leer la huella de mi vida. La casa donde
habitaré también cuando esté muerta.”
María Rosa Lojo
ABC: aperitivos, brindis y canapés
a Gonzalo Marí
Agua. Trabajo del tiempo y juego del espacio.
Boca. Entrada de los sabores; salida de
las palabras.
Cocinar. La otra forma de hacer el amor.
Champagne. Remedio para la inteligencia. (Y como dijo Aldous Huxley en su Brave New World acerca del Soma: "Con todas las ventajas del cristianismo y ninguno de sus efectos colaterales)
Dios. Manjar para probar, compartir y
digerir a lo corto de nuestra vida y a lo largo de nuestra muerte.
Empanada. Rápido diseño del universo.
Fuego. Revelado misterio primitivo que
nos permite calentar el café para pensar en otros misterios más complicados
como la primitiva eternidad.
Ganso. Palmípedo estúpido revalorizado
por Auguste Escoffier, Konrad Lorenz y
Jacques Lacan.
Huevo. Enigma aún no resuelto por ninguna
pluma.
Incas. Pueblo originario socialista y
vengativo masacrado por los aborígenes
españoles, quienes siglos después fueron masacrados por los indígenas de Lehman Brothers.
Jalea Real. Alimento naturista elaborado por
extrañas abejas obreras con pretensiones monárquicas.
K. Letra de peso para asustar en
almacenes, aduanas y farmacias.
Legumbres. Estrellas enanas que nuestra abuela dejaba remojando la noche anterior y que al otro día cocinaba para que nosotros
pudiéramos crecer.
Mazapán. Delicada artesanía preparada con
pasta de almendras y azúcar impalpable para saborear con los ojos.
Nada. Delicado concepto que era
utilizado en importantes discusiones filosóficas. Hoy: "vieja, nada ‘ta todo bien."
Ñ. Veloz avestruz cultural argentina. Conocida también como ñandú, aparece
los sábados, día que uno la puede cazar tranquilamente con la mano.
Onomástico. Celebración elástica que
antiguamente se pagaba con papel moneda y no, con plástico y en cuotas.
Postre. Flamante figura diabólica de la religión gastronómica.
Queso. Milenario producto galo que mejor
representa a los franceses en su esencia.
Rúcula. Estrella televisiva de las
ensaladas que esconde un pasado miserable.
Siesta. Lujo que se da un cuerpo humano
cuando puede hacerse invisible durante un tiempo en la tarde.
Tamales. Plato regional que guarda secretos inconfesables
que son advertidos claramente en su nombre franco y sincero.
Uvas. Siempre jóvenes y frescas en las
viñas del Paraíso, aún recuerdan y sonríen: ella sólo vino a buscar hojas para
cubrirse; el cortó dos hermosos racimos, se cubrió con uno y se fue comiendo el
otro.
Vino. Milagro divino tomado hasta por
los ateos.
Whisky. Quienes fabrican en Avellaneda o
en Asunción esta noble bebida escocesa, deberían saber que el whisky es el
perfume más usado por ciertos poetas de las provincias y también, por muchas
escritoras y escritoras de la gran ciudad.
X. Rayos que siempre llegan tarde para detectar los venenos.
Yerba. Estimulante permitido por las viejas leyes de la naturaleza.
Zanahoria. No sólo conejas y conejos se
inclinan ante este juguete sino también quienes practican el arte culinario.
9 cajas (Petit fours)
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A Jorge Menoni
“Sombras los dos, copiamos lo que dictan
otras sombras:
Heráclito y Gautama.”
Jorge Luis Borges, ESTANCIA EL RETIRO
A Raúl Rossetti y Alicia Jurado (*)
In memoriam
POLVO Y SUEÑO EN EL RETIRO
El verano, los dulces, los jardines,
Olga Orozco en un poema
que arde
y es Borges con una lluvia en la tarde;
recuerdos más recuerdos
son jazmines.
En el galpón las sombras
del arado,
las galletas, el mate, los
aperos,
entre relinchos, ladridos
y teros,
el ayer en un sulky ha
llegado.
Cecilia y un aljibe en
movimiento,
pájaros y canciones. Alguien
llama,
ausencias más ausencias es
el viento.
Una luz, un pasillo, una ventana,
el tiempo, sólo por hoy es
el tiempo;
olvido más olvido es el mañana.
(*) La paeloversión de este poema se llamó "Agua de lluvia" y lo escribí .........................................
la tarde que me enteré de que había muerto Raúl Rossetti. Cuando murió Alicia Jurado, lo modifiqué
para Cecilia, su hija que quedó desolada y huérfana. .........................................................................
A
LIBROS Y A MATE COCIDO
Escritores y libros me han salvado:
Brillat-Savarin, Grimod de la Reynière ;
y también un don Quijote ilustrado.
Entre buenos y malos, el perdido;
el libro robado, el incunable,
hasta un libro negro imponderable (*)
que fuera condenado y prohibido.
Tantos libros han sido mi
alegría
y muy triste, los veo preocupados,
saben su valor, temen su agonía.
También están los otros, “los prestados”
que aún esperan regresar un día
al lugar donde fueron afanados.
(*) "Il libro nero" di Giovanni Papini
EL POEMA DE ESTA NOCHE
Miles de
lugares
comienzan
bajo tu pie. Lao-Tsé
I
Ahora que se han pagado
los libros y las estrellas y que en los semáforos sólo funciona la amarilla luz
del ahora, la indiferencia ha trazado el derrotero de un viaje hacia las
diferencias, donde ya no importa el lujo de los harapos de lo que importa. Es
hora de fijar día, fecha y hora para el acto punitivo: hoy. A esta profundidad
de la tumba, pocas necrológicas, ningún epitafio y otros rincones infames publicados
en los rincones. Quizá la noticia sea guardada en un minuto del infierno.
¡Vamos, que ha llegado la noche para juntar piedras entre los mendrugos de la
sombra! ¡Ya nadie sube por la escalera triunfal que mide alturas y valores. Tampoco,
son medidos los falsos mármoles que piden lápida y sepultura. Mucho menos, nos pueden
doler los rojos desprecios de los concursos y los fraudes de los avisos del
desprecio. Qué podemos dar por cinco o diez minutos de gloria si ya estamos condenados
a callar lo que pensamos. He aquí el límite, he aquí la premeditación y la
alevosía. Que otros vean pasar la vergüenza ajena en el carro de la degradación
de la vergüenza. Mientras, entre risa, saliva y llanto, los jerarcas de la
imagen del instante siguen escupiendo sus mentiras por la insolencia de sus
colmillos.
II
La consigna es rechazar de
plano la invitación a la soberbia vulgar de lo que no sirve. No seguiremos
contribuyendo con nuestra humilde pobreza para
mantener una farándula de pobres con pretensiones de fama y engaño. No pagaremos con nuestro espíritu la
furia miserable de los éxitos banales de los puercos. No queremos seguir
alimentando más ratas en las ignorantes fronteras de la lengua. El plan ya no
es secreto, ha entrado en el umbral. La fecha está sostenida por madres, padres
y otras fechas, aunque hijos y nietos, fieles a las imágenes, puedan dudar del
acontecimiento de las tinieblas de los falsos mensajes. En cambio, ciertas
gentes han vuelto a conversar y ya es distinta, han entrado en un tiempo de
miradas y murmullos y lo afirman con los
ojos, los labios y las manos. Son muchos los incautos que, acostumbrados al
veneno que derrochan los reptiles, ya no
quieren soñar con un antídoto para un
mundo de la luz del instante, donde son millones los seres descartables que no
reclaman la necesidad de aire limpio o de agua pura. Con o sin maquillajes, son
billones los que a diario se ajustan a las infinitas estupideces del contraste
y del brillo. Que todos ellos carguen sobre sus espaldas la hermosa cruz del
sacrificio que puede hacer uno solo.
III
Lo único negro que tiene
que hacer el cura Diógenes es mandar a tocar la campana oscura. Lo único que
tienen que hacer los libros es abrir maestros. El único sueño que tiene que
soñar el Juez de Paz es ordenar el aquelarre. Ya ha pasado la euforia de la
víspera y en cuatro o cinco o seis párpados de tiempo, comenzará la ceremonia
magistral. Entre velas, flores, falos y leyendas, se ha levantado un altar
pagano, resumidero de todas las maldades. Voluntarios hombres y voluntarias mujeres
entronizan un televisor de 54
pulgadas . El perfecto idiota de marca mayor encendido entrega
sus últimas imágenes. El patán de turno se luce con una jerga aprobada por
todos los canallas de la miseria. Se consultan los relojes. Alguien toca la
única campana, se abren los maestros. El aparato de los engaños sueltas la
última publicidad de cerveza y camaradería. Fanáticos y matones se golpean
entre ellos, pujan por estar en primera fila; el Juez dispara. Las 54 pulgadas del Philips comienzan a recibir una
granizada de piedras. Por fin, la pantalla comienza a ser lapidada y la bestia se
va muriendo. En esta realidad podrida, unos
gritan, otros ríen, algunos lloran y las piedras siguen cayendo hasta formar
una montaña de aplausos. Diríase “una noche de gala”.
PLANES
PARA HOY
Voy a
pintar
necesito
una pared y un país.
Voy a
comer
necesito
una olla y un océano.
Voy a
escribir
necesito
una mano y un mundo.
Voy a
soñar
necesito
un alma y una almohada.
Voy a
perder
necesito
pintar, comer, escribir y soñar.
Voy a
morir
ya no
necesito papel, tampoco, pluma;
mucho
menos, almohada, mundo, océano y país
para
pintar, comer, escribir, soñar, perder y partir.
UN HOMBRE QUE TIENE
MIEDO
Hoy he
conocido a un hombre que tiene miedo.
Hoy he
conocido a un hombre pobre que no quiere ser pobre.
Hoy he
conocido a un hombre que espera que los demás sean
más generosos que él.
Hoy he
conocido a un hombre inteligente, cínico y sarcástico.
Hoy he
conocido a un hombre engreído de su vasta cultura.
Hoy he conocido a un hombre solitario, amargo e
intranquilo.
Hoy he
conocido a un hombre que afirma que
piensa.
Hoy he
conocido a un hombre que dice que es un buen ser humano.
Hoy he
conocido a un hombre que dice que escribe.
Hoy he
conocido a un hombre que podría ser más hombre.
Hoy he
conocido a un hombre que
quisiera cambiar ¿Cambiará?
Hoy he
conocido a un hombre que debería ser más solidario.
Hoy he
conocido a un hombre y ya no quiero seguir conociéndolo.
Hoy he
conocido a un hombre que tiene miedo y sucede que ese hombre soy yo.
MATRA
A Albert Carrillo Scheuba
In memoriam
Del búho de la noche sólo han
quedado los ojos
y el barro seco del techo del
rancho se cae y vuela.
En la tranquilidad de la tierra
abandonada
las garras de los caranchos del
páramo
se han hundido también en la
carroña del olvido.
Alguien que está excavando
levanta del suelo
el último resto de una vasija
funeraria
que guardaba la canción de unas
cenizas.
En el zigzag de las pirkas
sólo quedan alimañas que huyen
entre piedras
y lo que fue una chacra
ahora es un cementerio que espuma
sal y tambores.
Algo viejo, un trapo de distintas
mugres y silencios
se deshace destejido por el
viento.
Hay piedras con dudas,
vacilaciones y agujeros. Pensar
que allí un telar alguna vez anduvo
soñando
y la tela combinaba el amarillo
choclo de la mañana con el pimentón del atardecer.
Lo poco y nada del humilde tejido
que ya no puede dormir,
no alcanza para envolver los
huesos de una mano.
Se ofrece a las sombras
inamovibles del pasado
una esperanza que siempre
sobrevuela.
Matra en los recuerdos que ha destejido el olvido,
un destejido que avanza, se enreda y saluda en el aire
hasta alcanzar con el viento la dimensión del espíritu de un estandarte.
A Gisela Galimi
"Como me lo hizo notar el poeta Miroslav Scheuba
en "La alfombra" –esa figura encerrada de perfil en el tejido
prisión–
es un tema de Biagioni que parece coincidir
con lo que dice Virginia Woolf
“Todo el mundo es una obra de arte; y
nosotros somos parte de ella.
Hamlet o un
cuarteto de Beethoven es la verdad acerca de esta mixtura
que llamamos el
mundo.
Pero no hay Shakespeare,
no hay Beethoven;
cierta y enfáticamente no hay Dios;
somos nosotros las palabras, somos nosotros la música,
somos nosotros la cosa misma. Y al ver esto, siento un escalofrío.”
no hay Beethoven;
cierta y enfáticamente no hay Dios;
somos nosotros las palabras, somos nosotros la música,
somos nosotros la cosa misma. Y al ver esto, siento un escalofrío.”
De “Amelia Biagioni, la fiesta
desplegada” de Ivonne Bordelois
Mi
alfombra era dulce, buena y perfumada, pero ya no está.
Nuestra
casa quedó reducida a penitencia,
a
una oculta trama de ruinas familiares cuyo último duelo fue mi alfombra.
Se
venía salvando de segundas pisadas,
de los ropavejeros que siempre llegan al ocaso;
de los ropavejeros que siempre llegan al ocaso;
al
final la hicieron moneda de cambio y esa vez se fue lejos.
La
única vez que la recuperé me ayudó un cartero, previa recompensa.
Algo
me decía que estaba cerca, que me extrañaba y que volveríamos
a sentirnos.
El
cartero siguió su rastro azul por el vecindario y por fin, fue ubicada.
Antes
de ofrecer un modesta suma por su rescate,
en
el domicilio señalado dejé un mensaje inquietante:
A los poseedores de una alfombra que me
pertenece, es azul con arabescos:
La alfombra en cuestión es misteriosa y
los tiene a prueba
ya que una fatalidad va a ocurrir cerca
de ella y muy pronto..
Ustedes podrán evitarla, aunque si el
destino está marcado es inútil;
lo malo habrá de suceder de igual
manera. La prueba
está en sus dibujos que hablan con
letras extrañas.
Ustedes nunca sabrán qué dicen, a menos
que aprendan Árabe.
Si al cabo de un tiempo logran leer la
alfombra, todo es posible; se sorprenderán.
En ella no sólo está escrito uno de los
tantos argumentos
de Las Mil y Una Noches,
sino una desgracia.
El anatema dice que una persona
partirá al Más Allá cuando
esté cerca de la alfombra
y hay más de una figura encerrada en el tejido prisión.
La profecía, y esto hay que tenerlo en
cuenta, fue
tejida por manos inocentes.
Antes
de una semana mi alfombra estuvo otra vez en casa.
He
salido del ayer y ahora escribo con los hilos invisibles de las remembranzas.
En
este cuaderno estoy trabajando mi alfombra.
Desde
que tuve uso de pies descalzos aprendí a cuidarla
y
por años nos mantuvimos impecables.
Ella
sin manchas y yo, numeroso y fresco
entregado
al asombro de estar tendido en una nube esperando amaneceres antiguos.
Con
la radio prendida fue jardín de canciones y aeropuerto de estrellas.
Hoy,
mi alfombra todavía es recuerdo, es vigilia y es hoy.
Vuelvo
a navegarla y a oírla, como quien escucha la música del mar en una
caracola.
Ella
me esperaba para estudiar,
tenía predilección por lo poetas que fueran santos o monjas.
tenía predilección por lo poetas que fueran santos o monjas.
(Manía de alfombra oriental)
Entonces,
yo le leía a Sor Juana o a San Juan de la Cruz.
Ahora
con las cenizas del dolor tengo que purificar el olvido
y
escribir que en mi alfombra he vuelto a volar.
No
haré más ruido, con la alfombra también aprendí
que
el silencio sólo se puede guardar
en
el silencio que hay en la boca cerrada de una alfombra.
De Victoria Ocampo a Haydée Santamaría
Un libro de poemas es un novio, una novela, una
mujer. Varios hijos son como varios libros. Un libro es un amigo, un socio, un
pariente; también es una visita, un huésped. Una revista literaria es una casa
que puede contener y albergar a los ya nombrados. Un libro es uno; una revista, es todos.
Son dos “las casas” que siempre me
llamaron poderosamente la atención y es notable que estas dos casas de las
palabras hayan sido construidas por mujeres: Victoria Ocampo y Haydée
Santamaría. En 1931 y en Buenos Aires, Victoria financió e inauguró SUR con la
ayuda de escritores de prestigio. En ese grupo fundacional había de todo como
en un tango, pero hace falta más que un tango para evocar la obra de Victoria
Ocampo, una mujer bella, rica, alta como una puerta e inteligente como una
ventana. Luego de 20 años de fecunda
labor, la Revista
y Editorial SUR, celebró su vigésimo aniversario con un número triple: 192 –
193 y 194. Con papel y lápiz en mano, podemos sumar a quienes hasta esa fecha
habían firmado sus colaboraciones: 190
latinoamericanos, 80 franceses, 55 ingleses, 41 españoles, 35 norteamericanos,
15 alemanes, 14 italianos, 11 rusos, 5 suizos, 2 belgas y 1 Jorge Luis Borges.
En este precioso volumen histórico,
Guillermo de Torre (casado con Norah Borges) le tocó escribir Evocación e inventario de SUR. De Torre
en su sabrosa nota nos pone al tanto: “No todos los días se cumplen 20 años en
el calendario de las revistas no comerciales, no mayoritarias, dirigidas a un
público –forzosamente limitado en todos los países, si bien en algunos queda
compensado por la naturaleza de sus apoyos–
al que no pretende degradar; no todos los días revistas de esta alta
calidad alcanzan tan insólito aniversario, contrariando el sino más común de la
efimeridad. Cierto es que en este punto no puede reivindicar SUR una unicidad
absoluta, aun entre las revistas literarias del mismo idioma. Todavía –y por
muchos años sea– circulan por el continente el veterano Repertorio Americano de Costa Rica, y algunas otras como Atenea de Chile, y Alfar del Uruguay, que han superado las dos décadas. Y en la misma Argentina, hubo el caso de
Nosotros. (…) Cuando SUR apareció, y en
toda la década del 30, la galaxia del firmamento revisteril se integraba con
astros resplandecientes: Revista de
Occidente, Commerce, La
Nouvelle Revue Française,
Criterion, Corona, Novecento, Transition, The Hound and Horn, Neue Schweizer
Runddschau, The Adelphi, Der Querschnitt, Documents, The New Review, Variétés,
Bifur, etc., etc. No sólo
aquellas revistas sino otras varias que surgieron después entre guerras, o aun
después de la última (Plans, Cruz y Raya,
Hora de España, Mesures, Minotaure, Quadrante, Solaria, Poesie, Horizon, New
Writings, Fontaine, L’Arche, Nuova Rassegna, Romance, El hijo pródigo, Cabalgata,
Realidad) también han dejado lamentablemente de publicarse, aunque
estuvieran resignadas a la estrictez, sin aquella holgura, aquella suntuosidad
que fue norma de algunas de las
primeramente mencionadas, y cuyo arquetipo representó quizá Commerce, modelo aproximado en lo
material de SUR (primera época, serie blanca), mas no en consistencia y
desinterés por parte de sus sostenedores, aquí vertidos al caso singular –al de
Victoria Ocampo –para mayor mérito.”
Si volvemos al temario de este número triple, podemos seguir tomando
nota de sus artículos centrales:
Trayectoria
de la Religión Griega
es la nota firmada por Alfonso Reyes, notable escritor mexicano, diplomático y amigo
de Victoria.
San
Agustín es el título del escrito de Waldo Frank, quien no se refiere al
santo doctor de la iglesia sino a un perdido pueblo colombiano.
Andre
Malraux escribe Sobre la Naturaleza de la Creación Pictórica (lo traduce Daniel
Devoto, acaso el más inteligente y culto de los escritores de la llamada
Generación del 40).
El
Ideal Clásico de la Forma Poética
es el tema de Amado Alonso.
Precisiones
(Sobre la Cultura;
Sobre una Forma del Romanticismo Contemporáneo) es el aporte de
Julián Benda (lo traduce Pepe Bianco).
El
Hombre, el Espíritu y la Cultura
es la nota de Francisco Romero.
Fragmento de un Ensayo Historiológico
es el trabajo de Américo Castro.
Apostilla
para la Relectura
de Nietzsche es la colaboración de Ezequiel Martínez Estrada.
Nietzsche
y la Desuniversalización
del Mundo se titula la entrega de H. A. Murena.
Sobre
el Derrumbe de Nuestro Tiempo es la nota de Ernesto Sábato.
De Rosa Chacel: El Pensamiento y Voluntad en Julián Marías.
POESÍA:
Gabriela
Mistral le dedica a Victoria Kent su poema “Mujer
de Prisionero”
Los regalos poéticos de Jules Supervielle se
titulan: “Naissance d’un palmier” y “Le Malade”, (los traduce Carlos Viola
Soto). Del poema del poeta franco-uruguayo, rescato sus versos finales:
“Te pones a cantar en el mayor secreto como
lo hace la esperanza”
Jaime Torres
Bodet: “Solidaridad”
Jorge Guillén:
“Vida Extrema”
Rafael Alberti: Buenos Aires en
tinta china (“Río” y “Canción de la Boca ”)
Eduardo González Lanuza: “Cántico de Navidad”
Silvina Ocampo: “El Oblicuo Espejo”
Vicente Barbieri: Tres figuras: “De la guerra”; “De la muerte”; “De la
Vida ”
J.R. Wilcock: Epitalamio: “Pastoral”, “Nocturno”, “Jardín Botánico”, “Uspallata”
Octavio Paz: “Primera Vigilia”
H. A. Murena: “El viaje”, “El llamado”
Alberto Girri: “La
Separación ”,
“Memoria de Gardel”
María Elena Walsh: “Balada del tiempo perdido”:
…
¡Qué tiempo sin sentido
el que mi amor perdía!
¡Qué lamentable primavera inútil
Haciendo
en vano flores que se olvidan!
Pero mi corazón
velaba y no sabía.
Recuperada su pasión
secreta,
ahora enamorado resucita.
Y el tiempo que hoy me
guarda
entre sus hojas vivas,
es un tiempo feliz desde hace tantos
sueños que nacerán de la vigilia.
Enrique Molina: “Casa de amantes abandonada”
Y quedan en el tintero media docena de
poeta y poemas como Jorge Vocos Lescano con su soneto ¿Dónde fue?:
–¿Dónde
fue? se pregunta la mirada.
–¿Dónde
fue? sin cesar clama el oído.
pero la luz, el aire y el sonido
a sus preguntas no responden
nada.
–¿Dónde
fue, dónde fue? ¿Por qué borrada
senda de qué jardín dulce o perdido? –
la memoria se inclina hacia el
olvido
pero el recuerdo no recuerda nada.
“Ni tu ni yo, ninguno ha
conseguido
saber, en fin, si la unidad
soñada
fue alguna vez, si ha sido o si no ha
sido.
“Pero a pesar de estar sin
saber nada
tu sabes bien que me has reconocido
y yo sé que te siento recobrada.
DISCUSIÓN:
Sobre “Norteamérica, la hermosa” (Ensayo de
Mary McCarthy) de Victoria Ocampo.
“Norteamérica, la hermosa” de Mary McCarthy
“Norteamérica, la hacendosa” de Ezequiel
Martínez Estrada
“El turista o el Inmigrante Desmemoriado”
de Luis Emilio Soto
ACTUALIDAD:
“Reflexión Coreana” de Daniel Cosio Villegas
DOCUMENTO:
“Relato Secreto” de Pierre Drieu La Rochelle
FICCIÓN:
Alberto Moravia : “Acercarse al
Pueblo”
Eduardo Mallea : “La Celebración ”
Carmen Gándara : “La Fiesta
Infantil ”
Juan Goyanarte : “El Matagatos”
José Bianco: “Un Pretexto”
ENSAYOS:
“El Mito del Hombre Acosado en la Literatura Europea
Actual” de R. Alberes
“Superación del Regionalismo en la Literatura Italiana ”
de A. Dabini
“De un Cuaderno de Apuntes” de
Adolfo Bioy Casares
“Un Autógrafo de Bernard Shaw” de
Enrique Anderson Imbert
ARTES PLÁSTICAS:
Consideraciones Sobre el
Arte Argentino en el período 1930 – 1950 de
Julio E. Payró
NOTAS DE LIBROS:
16 notas sobre libros publicados incrementan en
más de 30 páginas el número de SUR que estamos revisando. No se pueden dejar de citar las siguientes: la de Fryda Schulzt
de Mantovani sobre “El juego de Abalorios”
de Hermann Hesse; la de Daniel Devoto sobre “Poesías Completas” de César Vallejo; la de Enrique Pezzoni sobre “El sitio de Londres” y “La Lección del Maestro y
otros cuentos” de Henry James; la de Ezequiel Martínez Estrada sobre “1984”
de George Orwell; la de Mario Albano sobre “La Montaña de los Siete Círculos” de Thomas
Merton; la de F. J. Solero sobre “El
universo de Kafka” de Mario A. Lancelotti; y la de Julio Cortázar sobre “Soledad Sonora” de Victoria Ocampo.
NOTAS DE TEATRO:
Mario A. Lancelotti: “A propósito de El Proceso en la versión de André Gide y J.L. Barrault”
Miguel Alfredo Olivera: “Dos obras de Giraudoux en Buenos Aires”
Al
principio de este número triple, uno puede informarse, año tras año, de los
libros publicados por SUR. El primer libro publicado en 1933 es “Romancero gitano” de Federico García
Lorca; y también son traducidos y publicados “Contrapunto” de Aldous Huxley; y “Canguro” de D. H. Lawrence”. En 1934 se traduce y publica un solo libro: “La virgen y el gitano” de D. H. Lawrence. En 1935 la cosa aumenta, el número de títulos publicados sube a seis,
destacándose entre ellos “Crónicas de mi
vida” de Igor Stravinsky. La temporada de 1936 fue realmente fructífera, de las trece publicaciones, una es
de Huxley y dos son de Gide; aparece “La
Condición Humana ”
de André Malraux; “Tipos Psicológicos”
de Carl Jung; “Un cuarto propio” de
Virginia Woolf; amén de una novela de Eduardo Mallea y de dos obras de Victoria Ocampo. Durante 1937 la lista sube a 16, pero el
standard de calidad no baja, Victoria traduce y publica “Con los esclavos en la noria” de Aldous Huxley (“Eyeless in Gaza”) y “Orlando” de Virginia Woolf es traducido
por Borges (donde Leonor Acevedo de Borges, su madre, interviene de manera
eficaz). El 1938 es fuertemente
femenino, se traducen y se publican “Cumbres
borrascosas” de Emily Brönte;
“Al faro” de Virginia Wolf; también
salen a luz dos grandes chilenas: Gabriela Mistral con “Tala” y María Luisa Bombal con “La
amortajada”. Por otro lado, 1938 también es un año delicadamente masculino,
ya que SUR traduce y publica “Adevertencia
a Europa” de Thomas Mann y “Los
judios entre las naciones” de Jacques Maritain. La Editorial SUR
publica más de 40 libros entre los años 1939
y 1950. En este período y en la
categoría pluma combaten: H. Bustos Domecq, Silvina Ocampo, Eduardo González
Lanuza, José Bianco, Ernesto Sábato, Manuel Peyrou y Samuel Eichelbaum. Entre
los pesos pesados están Borges, Eduardo Mallea, Roger Callois, Denis de Rougemont, Hermann de Keyserling,
Charles de Gaulle, Henri Michaux,
William Faulkner, T. E. Lawrence, Virginia Wolf, H.G. Wells, George
Orwell, Graham Greene, Albert Camus y Jean–Paul Sastre.
Un valioso agregado de este número triple son las 128
fotos de quienes han colaborado en el arduo trabajo –como diría Borges– de educar a todo un
continente. Una de las fotos más conmovedoras es la que fue tomada en 1936
durante el trascurso de la reunión del P.E.N. Club que se realizó en Buenos
Aires, donde se ve a Jacques Maritain, a Henri Michaux y a Stefan Zweig, quien
se agarra la cabeza mientras lo escucha a Emil Luwdig, quien está denunciando
los asesinatos de millones de judios cometidos por los nazis en Alemania. Por
otro lado, está la foto de la escalera que reune a todo el grupo fundacional de
SUR. Esta escalera pertenece a la primera casa racionalista de Buenos Aires, en
la calle Rufino de Elizalde, en Barrio Parque, construida en 1929 por Alejandro
Bustillo a partir de un pedido que V.O. le hiciera a Le Corbusier y que hoy pertenece al Fondo Nacional de las Artes.
De izquierda a derecha en la parte alta de la famosa
escalera: Francisco Romero, Eduardo J. Bullrich, Guillermo de Torre, el catedrático dominicano Pedro Henríquez
Ureña. Arriba y al centro, Eduardo Mallea, a una prudente distancia de Mallea, está Norah Borges y Victoria Ocampo. Segunda fila: Enrique Bullrich, Jorge Luis Borges, Oliverio Girondo y Ramón
Gómez de la Serna
(con habano en la diestra y recién llegado de Francia). Detrás de la baranda, el músico Ernest Ansermet (a
quien V.O. unos días antes había disfrazado de gaucho para embromarlo a de la Serna. Cuando Ramón quiso escuchar cómo era su acento gauchesco, el director de la orquesta Suisse Romande, lo saludó en correcto francés ); luego Carola Padilla
y Maria Rosa Oliver.
No quiero finalizar esta nota con un aguafuerte del personaje
principal. Victoria Ocampo era alta como una puerta e inteligente como una
ventana. Tenía todos los gestos de la pionera indomable y lo fue para el bien
de las primeras semillas que sembró en un territorio donde la mujer estaba
excluida del cultivo. Para mayor espanto de las matronas de su época, V. O.
regó ese desierto y a más de una boca
sedienta le enseñó que el agua no se mastica. Primero como sargento y
luego, en grado heroico, fue una sarmientina que con los años de lucha alcanzó
la medalla de ese digno troquel. Desde joven y en secreto, se preparó para “las
tablas”, pero para evitar el enojo familiar, se conformó con actuar en el
escenario de las letras y no retrocedió ante ningún papel por antagónico que
fuera. Hubiera preferido ser una Sarah Bernhardt
o una Eleonora Duse, aunque con toda su timidez y su violencia, primero fue Victorita y después, una escritora que ella
misma tuvo que domesticar. La ayudaron los poetas franceses que recitaba y la
musicoterapia donde intervinieron Ravel, Debussy y en una dosis mayor,
Stravinsky. Al cabo de los años la
terminó curando ese gran médico homeópata que es el tiempo. Más allá del efecto
calendario y de los almanaques pintados por impresionistas y expresionistas,
Victoria Ocampo fue una de las mujeres protagónicas del siglo XX que vivió de cerca el Art Nouveau, la Bauhaus y el Art Déco. Sus
Testimonios
son una prueba suficiente. En Victoria, la pluma de su verdad estaba hecha para
el género epistolar y no para presentar
un estilo, ya que siempre escribió con toda su alma y todo su cuerpo. Por una
de esas vueltas que tiene la vida, mientras
trabajaba en IMAGO MUNDI, tuve la tarea de clasificar una serie de cartas que
ella le había escrito a Ángel J.
Battistessa. Sus cartas sobre la mesa temblaban como pajaritos azules porque
percibían mi curiosidad. En una de las
cartas, le insinúa al presidente de la Academia de Letras que sea Alicia Jurado quien la
suceda en su sillón. En otra, le solicita licencia y de paso, le pide que la visite y que lo
haga acompañado de Juan Carlos Ghiano, pero luego se arrepiente y cubre el
pedido con un prolijo parche móvil, de modo tal que si uno fisgonea, puede averiguar
de quien se trata. Victoria Ocampo, genia y figura de la cuna a la sepultura y
de la Recoleta
al teatro.
Después de los festejos de 1951 donde SUR
había alcanzado su cénit, la revista se estancó en una meseta y la dueña de
casa comenzó a mover algunas piezas. Cuando la estantería comenzó a ser
sacudida, no faltaron los colaboradores que hicieron rancho aparte y cuando SUR
cumplió 30 años, ya no hubo número triple. Un hecho, que no pasó inadvertido
para los integrantes de la casa, también ocurrió ese año fatal de 1961: José
Bianco, jefe de redacción, fue invitado desde Cuba para ser jurado del Premio
de Casa de la Américas.
La noticia no le agradó para nada a Victoria y como no le
podía impedir a Pepe que viajara a La
Habana , le avisó que estaba buscando un nuevo jefe. Bianco
salió de su oficina de Buenos Aires dando un portazo tan fuerte que desde aquel
día la casa de SUR se comenzó a desmoronar como en un terremoto en cámara
lenta, y a medida que se iba hundiendo, la Casa de las Americas, fundada en 1959 (*), iba creciendo y subiendo hasta convertirse en la
gran casa de las palabras de América latina para todos. Una casa es para todos, pero entre CASA y
SUR, en ese “todos” estaba la diferencia.
CASA DE LAS AMÉRICAS, la
Casa de
las Palabras
Nace en Cuba en abril de 1959.
Haydee Santamaría, heroína de la Revolución
Cubana , la funda y la dirige hasta 1980. Desde el Más Allá,
Santamaría la ha seguido protegiendo para que siga albergando a escritores y
artistas de América Latina. Bajo un
mismo techo, los creadores han encontrado en la Casa el hogar de nuestra
cultura, que según las palabras de Haydee, “la cultura no está sólo en las cosas
maravillosas que la integran, sino también en el alma humana que es la mayor
maravilla.” En ese 1959 fundacional, la Casa traza grandes planes y proyectos que se
inician convocando en julio de ese año a la celebración de una Semana
Bolivariana como homenaje a Venezuela, y a comienzos de septiembre es
inaugurada la biblioteca José Antonio Echeverría, que llegaría a ser una de las
más importantes de la región referente a temas latinoamericanos y caribeños. A
fines de ese año, se inauguró una exposición de pinturas y grabados mexicanos
con artistas de la talla de José Guadalupe Posada y Clemente Orozco. En 1960 es
creado el Premio literario, la revista Casa de las Américas, que ya sobrepasado
la cifra de 250 números y la editorial,
que surgida por la necesidad de publicar los libros premiados, ha editado a los
más grandes escritores del continente; su catálogo incluye unos mil
títulos. Hay una foto reveladora de la calidad de los jurados del Premio, donde
están sentados en un estudio de televisión Alejo Carpentier, Carlos Fuentes,
Miguel Otero Silva, Benjamín Carrión, Roger Callois y Miguel Ángel Asturias.
Ese año 60, Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre visitan la Casa que ya es célebre en
Europa. En 1961, la Casa
alberga el Festival de Teatro Latinoamericano, encuentro que años más tarde
recibiría la visita de dramaturgos notables como Wole Soyinka de Nigeria y
Darío Fo, de Italia. El 61 la
Casa edita un disco con la grabación del recital que Pablo
Neruda ofreciera a finales de año, disco que abrió un camino que dio paso al
Archivo de la Palabra
y a la colección fonográfica Palabra de esta América. Año tras año la Casa fue abriendo sus puertas
a las más diversas creaciones artísticas: Concurso Latinoamericano de Grabado,
ciclo de la Nueva Novela
Latinoamericana, encuentros de Teatristas, Teatro de las Máscaras, Encuentros
de Canción Protesta, preludio del Movimiento de la Nueva Trova Cubana, cuyos
artífices, Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, trascendieron las fronteras de
América latina. Coloquios “Ciudad y Mujeres en la Cultura y la Historia Latinoamericanas
y Caribeñas”, y “Coloquio Iberoamericano
del Papiro a la Biblioteca Virtual ”.
Desde 1986, el escritor Roberto Fernández Retamar dirige los destinos de la Casa de las Américas, quien
ha declarado que: “Si hemos sabido ser
los mismos y otros, si hemos vivido y sobrevivido a través de pruebas a menudo
bien complejas, tropezando y volviendo a encontrar paso, tenemos derecho a la
confianza. Tenemos más: el derecho, y probablemente el deber, de volver a
empezar.”
Sin ir más lejos, al pie de esta
página queda el link de la Casa
que divulga, investiga, auspicia, premia y publica la labor de escritores,
artistas plásticos, músicos, teatristas y estudiosos de la literatura y las
artes; cuya comunicación fomenta el intercambio con instituciones y personas de
todo el mundo.





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